Quienes vivimos con la caña en la mano y la mirada puesta en el horizonte sabemos que el mar no es solo nuestro lugar de pesca, sino un ecosistema vivo que debemos cuidar y respetar. En las últimas semanas, una noticia que llega desde las aguas patagónicas de la provincia de Chubut encendió las alarmas de la comunidad científica y de todos los apasionados de la naturaleza.

Un fenómeno inusual en los golfos chubutenses

Desde el mes de junio, científicos del Conicet, el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y la Secretaría de Ambiente de Chubut registran un incremento atípico en la mortalidad de crías de ballena franca austral (Eubalaena australis) en las costas de Península Valdés y los golfos Nuevo y San José.

Durante esta temporada 2026, los censos de mamíferos contabilizaron alrededor de 1.375 ballenas en la zona (con cerca de 400 crías), cifras que muestran un marcado contraste con el pico histórico registrado en 2025, cuando se avistaron más de 2.100 ejemplares y 800 ballenatos. El número de varetas e individuos hallados sin vida encendió las alertas de los biólogos marinos, quienes advierten que el fenómeno podría alcanzar o superar marcas críticas previas, como la de la temporada 2012.

La principal hipótesis: una bacteria en la mira

Los primeros análisis histopatológicos y de necropsia sobre los ejemplares varados permitieron identificar la presencia de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un patógeno asociado a la erisipela en mamíferos marinos.

  • Microorganismo común: Se trata de un patógeno que suele habitar en ambientes marinos e incluso en la piel u organismo de estos animales sin causar daños en condiciones normales.
  • Posibles desencadenantes: Los investigadores estudian qué factores ambientales —como fluctuaciones en la temperatura del agua, floraciones algales o variaciones en la disponibilidad de alimento— pudieron debilitar el sistema inmunológico de los ballenatos y propiciar la infección grave.
  • Sin intervención humana directa: El especialista en gestión ambiental Víctor Fratto y los equipos del Conicet aclararon que, hasta el momento, se descarta una acción humana directa o contaminación puntual en la zona como causa de esta mortandad.
  • Visión a mediano plazo: Pese a la gravedad del cuadro estacional, los científicos remarcan que no existe un riesgo inminente para la supervivencia de la especie en el Atlántico Sur, gracias a su elevada longevidad (supera los 60 años) y a la paulatina recuperación poblacional lograda desde su protección integral.

Protocolo de actuación para navegantes y pescadores

Como observadores permanentes del mar y la costa, la colaboración de los pescadores es fundamental para el monitoreo ambiental. Ante el hallazgo de un ejemplar o ballenato varado en la playa o flotando cerca de la costa:

  1. No acercarse ni tocar al animal (esté vivo o muerto) por razones estrictamente sanitarias y de bioseguridad.
  2. Mantener alejadas a las mascotas o perros de la zona.
  3. Dar aviso inmediato a la Dirección de Fauna y Flora Silvestre y a la Secretaría de Ambiente de Chubut al teléfono (280) 467-0760.

Pescadores deportivos y amantes de la naturaleza comparten una misma pasión: el respeto profundo por el medio acuático y sus ciclos vitales. Cuando pescamos cerca de reservas marinas o áreas protegidas —como Península Valdés y los golfos patagónicos—, nuestras acciones tienen un impacto directo en la fauna local, especialmente durante épocas sensibles como la temporada de reproducción de ballenas y otros mamíferos marinos.

1.Mantener distancia prudencial y evitar el acoso:Obligatorio por normativa náutica y de conservación.

Nunca navegue cerca de ballenas, lobos marinos o colonias de aves con la intención de acercarse demasiado. Mantenga una distancia mínima de 200 metros de los ejemplares (y mayor si hay crías). La presencia de embarcaciones genera estrés acústico y puede separar a las madres de sus ballenatos.

2.Respetar la velocidad de navegación:Zona de exclusión de velocidad en áreas de cría.

Navegue a velocidad de seguridad o ralentí al transitar por zonas de reproducción o áreas costeras protegidas. Las colisiones con embarcaciones son una de las principales amenazas accidentales para los juveniles y cetáceos que nadan cerca de la superficie.

3.Manejo estricto de residuos y plásticos:Cero tolerancia con aparejos de pesca abandonados.

Nunca arroje líneas de pesca, anzuelos, plomadas ni plásticos al agua o a la costa. Los aparejos de pesca abandonados (redes fantasma, tanza y anzuelos) causan graves lesiones, enredos y la muerte por ahogamiento en fauna marina y aves costeras.

4.Práctica de pesca con devolución responsable:Minimizar el tiempo de manipulación fuera del agua.

Si practica pesca deportiva con devolución (catch and release), utilice anzuelos sin rebaba para agilizar la liberación. Mantenga al pez dentro del agua el mayor tiempo posible y evite dañarle las branquias para asegurar su supervivencia en el ecosistema protegido.

5.Reportar avistamientos inusuales o varamientos:Canales activos de la Secretaría de Ambiente.

Ante el avistamiento de un animal herido, enredado o varado, no intente intervenir por cuenta propia. Comunique el hecho de inmediato a las autoridades provinciales de fauna o prefectura local aportando coordenadas exactas.

Por la Redacción del Boletín del Pescador


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