¡Hola, amigos seguidores de El Boletín del Pescador, les cuento que ando un poco disfónico porque salimos de gira con todo el grupo de amigos —éramos ocho en total— rumbo a la Laguna Salada Grande de General Madariaga. Ya estamos transitando los tramos finales antes de la veda y, si bien respetamos mucho esa etapa y no nos gusta presionar el recurso, queríamos hacer un cierre de temporada formal. Además, aprovechamos para festejar el cumpleaños de Daniel, un gran primo y amigo.
Nos alojamos y contratamos los servicios en Cabañas El Molino (valga el chivo, pero como siempre Agustín Paso nos atiende de diez). Ocupamos las instalaciones, disfrutamos de un excelente cordero y asado en camaradería, y alquilamos los trackers para ingresar en la laguna.
Un sábado soñado y el hallazgo en los juncales
El sábado nos tocó un día pintado, soñado. Comenzamos recorriendo distintos sectores de la laguna probando suerte, pero la pesca en el agua abierta estaba muy difícil. Salía mucho pejerrey chico, y gareteando a lo sumo se lograba alguno mediano. Había una gran cantidad de lanchas, trackers y semirrígidos navegando.
A eso de las 11:00 de la mañana decidí cambiar completamente el plan de juego. Le dije al hijo de Agustín: «Vamos a hacer los laberintos. Nos vamos a meter bien atrás en la conchilla, entre los laberintos de juncos». Me decía que por ahí no estaba saliendo nada, pero le respondí que valía la pena intentar; si no resultaba, levantábamos y nos íbamos.
Pusimos rumbo hacia el chalet, pasamos la entrada a los laberintos y nos fuimos metiendo bien adentro con los dos trackers hasta quedar a escasos 50 o 60 metros de la costa. Ahí levantamos motores para abotarnos y pescar al garete suave o amarrados a la gambarrusa.
En el primer claro donde tiramos, enganchamos pejerreyes grandes y hermosos. Rápidamente nos comunicamos con el otro tracker y nos confirmaron que también estaban pescando muy bien. Nos ubicamos en una limpia a unos 25 metros de la orilla y la respuesta fue inmediata: la boya no terminaba de caer al agua y ya teníamos dobles clavados. Todo pejerrey de 600 gramos para arriba, pescado fuerte y sano. En tan solo una hora hicimos la cuota en ambas embarcaciones y decidimos cortar. A las 17:30 hs ya estábamos desembarcando en el puerto.
Poder pescar así, buscando el pez a tan solo un metro de la costa, viendo cómo explotan las boyas y trabajan los multifilamentos en la tranquilidad de los juncos, es una de las experiencias más lindas que regala la Salada Grande.
Jornada dominical y reflexión sobre el recurso
El domingo nos levantamos más tarde tras los festejos de la noche anterior. Volvimos a entrar a la laguna principalmente a realizar filmaciones con el dron y tomas de apoyo. Invitamos a seguirnos a una lancha con unos pescadores que venían desde Córdoba y no habían tenido un buen sábado. Los guiamos hacia los puntos que habíamos marcado el día anterior y, antes del mediodía, las tres embarcaciones habíamos concretado una jornada excelente.
A las 12:00 hs levantamos anclas y 12:20 hs ya estábamos en puerto, previendo el frente de tormenta, lluvia y viento anunciado para la tarde.
Como guía con más de 60 años y muchos años de agua, quiero dejar una reflexión: no sirve de nada ir a acorralar al pez y sacar 200 o 300 ejemplares. Lo lindo es buscarlo, encontrarlo donde menos se lo espera y disfrutar de 10 o 15 buenas piezas por pescador. Hay que dejar tranquilo al pescado para que desove y nos siga dando alegrías las próximas temporadas.
Mensaje de concientización y seguridad náutica
No quiero cerrar este informe sin mencionar la triste noticia que nos conmocionó a todos: la aparición del cuerpo del quinto pescador ahogado en la zona de Guaminí. Es un hecho doloroso que nos obliga a tomar conciencia.
A todos los pescadores les ruego: usemos siempre el chaleco salvavidas. No molesta y salva vidas. No le porfiemos al clima; hoy los celulares nos dan la alerta de viento y tormentas en tiempo real. Si se viajaron cientos de kilómetros y el clima no acompaña, es preferible no entrar o salir a tiempo. Ningún pez vale una vida.
Guía útil para el pescador deportivo
¿Cómo llegar a la Laguna Salada Grande?
- Ubicación: Partido de General Madariaga, Provincia de Buenos Aires (a unos 20 km del casco urbano y cercana a Pinamar).
- Desde CABA y GBA: Se accede por la Ruta Provincial 2 hasta Dolores, se toma la Ruta Provincial 63 hasta Esquina de Crotto, luego la Ruta Provincial 11 hasta General Conesa y la Ruta Provincial 56 hacia Madariaga. Desde allí se toma el acceso secundario de tierra (Camino a Macedo / Laguna Salada Grande).
- Estado de caminos: En días secos el camino de tierra está transitable para todo vehículo. Luego de lluvias copiosas se recomienda consultar el estado del acceso con la guardia del club o pesquero.
Equipos y aparejos recomendados para la pesca en juncales
- Cañas: De 4.00 a 4.50 metros de acción de punta o progresiva, livianas, para clavar rápido en callejones de juncos.
- Líneas: Aparejos flotantes de 3 boyas (tipo cometa, chupetona o calibradas pequeñas) con colores de alta visibilidad (amarillo fluo, naranja o negro para el reflejo). Brazoladas cortas a medias (entre 15 cm y 40 cm), ya que el pejerrey en zonas de junco y baja profundidad suele comer arriba.
- Relevamiento y Carnada: Mojarra viva de mediana a grande, encarnada por la cola o pasado de cabeza. El filet de pejerrey bien rebajado y coloreado de rojo también da excelentes resultados.
- Técnica: En la zona de laberintos conviene abordar con motor eléctrico o a remo, en absoluto silencio, evitando golpear la embarcación contra los juncos.
Por Gustavo Gregorini – Especial para El Boletín del Pescador (www.boletindelpescador.com.ar)
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