Les comento que la semana pasada vistamos con amigos Villa Paranacito, donos nos encontramos un rio algo mas bajo, vientos leves a moderados del O/SO,y la cosa cambio por completo.
Entre ambos debemos haber estado cerca de las 40 capturas. Mas chicas que d costumbre, (los mas grandes 3k.y de ahi para abajo). la Boca del Mosquito rindio bien. La Boca del Ñancay, tremendo cardumen aunque selctivos a la hora de tomar. Algunos fierros andaban y otros no tanto. Lo mismo con los muñecos. Tremendamente malos, con saltos al por mayor y piques violentisimos hicimos una jornada inolvidable.
Un chafalote sin ganas de saltar tomo el engaño del troesma, y quedo inmortalizado con el «clic»de mi ìndice derecho, demostarndo una ves mas el singular fotografo que soy
La nota del dia:
Navegando hacia arriba del Ñancay, a unos 100 mts. de la costa, la aguda vista del Capitan Bofill detectò (y me alertò), de un frenético chapoteo a cms. de la orilla. Bajamos la velocidad y pusimos proa hacia el quilombo. Cambiando opiniones si se trataria de una vaca, un perro o un carpincho tomando un baño, nuestro instinto asesino nos condujo a metros de la escena. Nada de lo supuesto era realidad.Las colas anaranjadas, los anchos lomos verdosos y las bocas abiertas engullendo forrajeros en 20 cm. de agua nos paralizaron. No se si todo transcurria en camara lenta, o era nuestra percepcion de un sueño de pornografia pescaril.
El primer lance hacia la orgia alimenticia, lo hizo, como el protocolo del rio asì lo indica, el Capitan. Depositò su cuchara como el mejor, pero con tal mala leche que un dorado de tres kg.o mas,arremete a lo Movi Dick contra su Johnson, lo afirma con la vara y se le clava en un palo enmarañado para nunca mas salir .Ahora sì quedaba la cancha libre para el marinero, (lo de libre es un decir, ya que el «bosque»de palos que rodeaba el epicentro de dorados, era para poner a prueba a Rubiño en su mejor dia de pesca). Cucharita magistralmente colocada, misil que se dispara hacia el engaño, certera clavada, orgasmo multiple !!. No puedo estar sin revivir con mi Amigo un poquito de lo acontecido en otra magnifica pesca ,y por supuesto,compartirlo con el otro Amigo que no estuvo.
Roberto Ayala para El Boletín del Pescador

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