Lugar de ensueño. Vuelo a Río Gallegos 5.00 am, traslado de 8 hs. en 4×4, los últimos 50 kmts. a paso de hombre, llegada a las 17hs, lodge en el medio de la nada. Ponerse el equipo de pesca de raje, para aprovechar las últimas 2 horas de luz, y bajar los 200 mts. que nos separaban del lago.
Armamos las cañas de mosca, elegimos alguna mosca al azar, y en el primer casteo, soberbia arco iris de 7 kilos!!! Saltos, disfrute, felicitaciones, fotos!!! Casualidad? No, no señor. En ese rato entre los 6 que estábamos pescando, algunos con fly y otros con cucharas, habremos clavado unos 15 monstruos, ninguno por debajo de los 5 kilos. Una fiesta!!!
Se hacía de noche y nadie quería largar!!! Igual, ya el cuerpo nos hacía sentir el cansancio, habiamos salido de casa a las 3 de la mañana y por la adrenalina de todo lo que nos esperaba, nadie había pegado un ojo. Y si así había sido el recibiemiento, seguramente al día siguiente iba a ser igual o mejor. Por lo que decidimos terminar esa pequeña muestra de lo que este lago nos podía brindar. Baño, ropa de civil, y a cenar: terrible cordero al asador, realmente exquisito, con unas papas rústicas increíbles, bien regado con unas botellas de cabernet de autor, excelente atención!! Y a dormir.
Al día siguiente, desayuno 8.30hs (amanece cerca de esa hora y anochece 19.15 aprox) y un grupo volvió al lago y mi hermano Dani y yo fuimos al río Barrancoso, donde los guías nos habían explicado como pescarlo. Al llegar ya nos impresionó como en un río no muy ancho( 10mts) serpenteante, y con algunos pozones, se veían a semejantes truchas nadar en cantidades abrumadoras.
Así que nuevamente moscas al agua y repetimos lo de la jornada anterior: en 3 horas de pesca habremos pinchado no menos de 10 truchas cada uno, pero todas descomunales!!! Almuerzo y esta vez al lago: mucho viento, se nos complicaba para castear, así que decidimos ir a un sector a la izquierda donde hay una península. Y lo mismo haciendo spinning, cambiando varias veces de cuchara para ver si alguna era mas rendidora que otra, pero no. Todas sirvieron, ya que todas pescaron.
El 3er día se presentó con mucho viento, la pesca se hizo un poco más dificil, pero buscandole la vuelta, fuimos clavando una tras otra. Tanto que llegó un momento donde nos dolía la cara por el viento y el frío, y los hombros de tanto clavar y luchar contra estas inconmensurables truchas!!!!
Desde ya, tenemos que agradecer infinitamente el servicio que nos brindaron en Jurassic Lake Lago Strobel, la predisposición de los guías Julían y William, la excelencia del chef, y a todo el staff que se puso a disposición para que nuestra estadía sea inolvidable, y no sólo por la pesca.
Marcelo Levin para El Boletín del Pescador y SHOP DE PESCA
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