La noticia nos la dio un  gran amigo y compañero de innumerables salidas a todo el país. Los datos frescos de Nestor daban cuenta de la pesca de grandes dorados en bait-casting que  había hecho a mediados de Mayo en la zona de Bella Vista junto al guía Hugo Viccini.

Luego de nuestros contactos con Hugo,acordamos en pescar los días 28 y 29 del mismo mes.Como es su costumbre,a las 6 am del que seria nuestro primer día de pesca,Hugo ya nos estaba mensajeando desde el Viejo Muelle para ver por donde andábamos, y a las 7:45 comenzamos la navegación rumbo al norte, río arriba del embarcadero.

Durante el trayecto, contemplando el maravilloso entorno natural,que justifica con creces el nombre del paraje ,el sabio Viccini nos había alertado de los portes que se venían obteniendo,y que pondrían a prueba los equipos y a nosotros mismos, porque estos trofeos exigían arriesgar lances quirúrgicamente medidos entre el ramerío y la corriente.

Palo o pescado. Lo primero conllevaría indefectiblemente a la perdida del señuelo y de la corredera elegida. Mi compañero eligió un Inna 140 cardenal y yo opte por un Flash Minnow 120 de igual color, ambos de Marine Sports.

Tras media hora de marcha,los sonidos  de la selva,la espesura en sus mil tonos de verde , el misterioso hábitat del Tigre del Río y dos pescadores con  ilusiones a mil por hora, eran el mundo. Lo demás ya no existía. Cuatro correderas bien pasadas sin un solo pique sirvieron para calentar motores, porque en la quinta, otra curva detrás de una isla que aceleraba las aguas entre arboles sumergidos y camalotes, fue donde el violento ataque de un dorado casi me arranca la caña de las manos.

Con el freno ajustado casi a tope y la caña al máximo de curvatura intente sacar de la estructura a ese aparato que aun no se mostraba. Tuve suerte que no se empecino en arrancar hacia la maleza y cedió hacia el medio del cauce los metros necesarios para que afloje un poco la tensión del carrete y darle corrida y respiro al equipo. Pero estos gordos no te regalan nada. Arremetió como un rayo hacia la lancha queriendo pasar por debajo, lo que me obligo a ajustar nuevamente la estrella para prepearlo con la caña Green Bass de 10-17 lbs. literalmente metida en el agua, apuntando hacia la quilla.

En ese momento pense que si “salia de esta”,yo seria el vencedor.El  bicho aun no se dejaba ver,y el absoluto silencio de los tres, daba cuenta de que era incierto el resultado de la lucha.Una ves mas pude torcer la dirección del animal y lo enfile mas para el medio,donde al final de una corrida,emergió un tremendo zapaton naranja que paralizo tres corazones. Con cada salto disminuía su energía y aumentaba mis posibilidades.

Fueron tres de medio cuerpo arriba,como saltan los grandes, y con el cuarto ,solo esperaba que nade un poco y se planche. Con el uso de equipos livianos no hay mas opción que agotarlo para poder ponerle mano encima. El gran protagonista de este relato podrán verlo en la foto y sepan que hoy ya estará devorando cuanto bicho se le ponga a tiro. Así debe ser.Siempre.

Seguimos pescando hasta la hora del almuerzo en la isla con varias capturas menores y otras tantas perdidas,(algunas verdaderamente grandes).

                                                   POR LA TARDE

 Ansiosos por repetir y con la panza llena,volvimos al río. Hugo es gran conocedor,(me arriesgo a decir ,el mejor),y nos tenia preparados los mejores recovecos para el segundo turno.A menos de 20 minutos del punto de descanso, nacía una cancha compuesta por correderas y remansos intercalados ,sembrados de palos y ramas , que se extendia por unos 300 mts.

En los primeros lances,al borde de unos camalotes costeros del remanso,una tremenda explosión que contuve con rápida parada de caña sacude mi equipo.Lo mantengo unos segundos sin darle tregua,cabecea en superficie manteniendo con firmeza su posición. Esta ves gano èl.

Unos segundos mas tarde, siento la clásica expresión de mi amigo cuando tiene un pique importante: ”Ahí està, ahí està”. Ya es costumbre en nosotros,que en estas canchas tan “sucias”,  cuando uno pincha una captura importante,el otro contempla y no pesca,para no generar algún cruce de linea que termine en “tragedia”. Es un placer ver sufrir y disfrutar a un compañero en la faena de querer doblegar un gran dorado.Este develò enseguida el secreto de su porte.

Al ser afirmado con maestría por Pablo, pego un salto tremendo dejando ver que era mas grande que el anterior. Calculo que por la diferente forma de tener el señuelo en la boca,el dorado de la mañana buscaba correr hacia la profundidad,pero este saltaba mucho a pesar de su tamaño queriendo escupir el engaño. Por Dios ¡Que gordo ¡!. Aquí, la frialdad y el conocimiento del aficionado juegan un papel fundamental para evitar, con estos equipos tan livianos, que semejantes monstruos no ganen una empalizada o un carrizal. Es notable como al tocar el agua después de una caída, enfilan directamente hacia la estructura salvadora.

Contrarestando a la perfección cada embestida,el pescador puso en el terreno toda su experiencia,y al cabo de varios minutos (no se cuantos,pero interminables), una hermosa silueta amarilla yacía exhausta paralela a la embarcación y a punto de ser inmortalizada por las cámaras de quienes fuimos privilegiados y únicos testigos de este magnifico episodio, que obviamente termino con ambos actores sanos y salvos.

El día llego a su fin con muy pocas capturas,todas chicas. Pero les aseguro que salimos perdedores con cuatro o cinco dorados muy grandes que nos dejaron algo calentitos,(mas a mi amigo que a mi). Por primera ves en muchísimos años que llevamos pescando juntos, escuche al Gran Bofill pegar un grito, no un Sapucai, sino un alarido de impotencia. Esas cosas también tiene la pesca.

Valga un merecido ”Gracias” a Hugo Viccini. Demostró ser un tremendo conocedor de la zona. El nos llevo a las “cuevas” donde habitan estos grandes ejemplares, sin dudar en ningún momento que estarían allí. El también definió nuestro estilo de pesca con las palabras,creo yo, exactas: ”Al limite el equipo, al limite el pescador, al limite  la situación, en esta modalidad todo se hace al limite”.

Por Roberto Ayala para Shop de Pesca

Hugo Viccini – Guía Profesional de Pesca en Bella Vista.

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